Argentina

La característica fundamental del relieve argentino es el enorme contraste que ofrecen las inmensas llanuras orientales y la impresionante cordillera de los Andes al oeste, la que posee la cumbre más alta del hemisferio occidental: el Aconcagua, de 6.959 metros.

En su recorrido desde Jujuy hasta la Tierra del Fuego, la cordillera exhibe la maravillosa variedad de su paisaje: desde los altiplanos del noroeste -desérticos, con valles, quebradas y coloridos cerros- hasta la región de los lagos, bosques y glaciares de la Patagonia.
Al norte, el Chaco es un área forestal ligada a los ríos Bermejo, Salado y Pilcomayo.

Entre los ríos Paraná y Uruguay, la Mesopotamia argentina (provincias de Entre Ríos, Corrientes y Misiones) está formada por lomadas bajas, lagunas y esteros que señalan los antiguos trazados de estos grandes ríos. En algunos sectores, en medio de la selva subtropical, se producen rupturas que favorecen fenómenos tan espectaculares como las Cataratas del Iguazú.

En el centro de la Argentina, la región pampeana es la llanura más extensa y conocida. De intensa explotación agrícola y ganadera, abarca la provincia de Buenos Aires, nordeste de la provincia de La Pampa y sur de Córdoba y de Santa Fe. Su paisaje está interrumpido al sur por las pequeñas serranías de Tandil y de la Ventana, y al oeste por las sierras de Córdoba.

Hacia el sur, de los Andes al mar, se extienden las estériles y pedregosas mesetas patagónicas, azotadas gran parte del año por el viento. El litoral atlántico, bordeado por altos acantilados, dibuja formas sinuosas, como la Península Valdés, con sus espectaculares apostaderos de animales marinos.

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